lunes, 12 de marzo de 2012

Tatuaje - MN

¿Cuántas veces nos tatuamos al día? Yo estoy en contra de los tatuajes. De lo que definimos como tatuaje, una pintura que nos solapa porción de nuestro cuerpo tapándonos a nosotros para mostrar algo que nos gusta, nos ha gustado, e incluso puede cansar.

Soy un fan del tatuaje diario, de despertarme por la mañana y que el primer tatuaje sea despegarme del pensar con pereza de un día más y que me solape al ser, eso ha quedado muy profundo, tal vez cursi o poético… 

Mi concepto de tatuaje podría decir que es la experiencia, pero la experiencia diaria, cada detalle es un tatuaje, cada conversación, cada relación, cada… ¿Pensamiento?
¿El mundo piensa? Es algo que de verdad me intriga, la gente ha sucedido de hacerse tatuajes al ser a hacerse tatuajes en la piel… Imaginaos a hombres de 70 años con el cuerpo pintado pero tan vacíos que no tengan nada que decir.

 ¡Quiero ser una esponja! Siempre me lo han repetido: “Marcos, tienes que ser una esponja, tienes que aprender de todo en todas partes, siempre para bien pero de lo bueno y de lo malo” porque quien no aprende nunca podrá enseñar.
Al principio no sabía muy bien como identificar el concepto, pero creo que esto es lo correcto, se podría decir que en parte estamos vacios, y tenemos que ir llenándonos y de nosotros depende como, hay gente que alardea de haber vivido de todo pero de vivir ese todo se quedan sin nada.
Me siento muy identificado con una frase de una canción de Mentenguerra que dice:
“Muchas veces impulsivo, otras muchas premeditado”
¡Pues claro! Cuantas veces me habré tatuado sin querer, y cuantas más, al día, sabiendo lo que hacía, en ambas ocasiones consecuentemente… ¿Pero cuántos no?  Eso me preocupa, que lo que para mí es una excepción, una acción en la que no sé lo que realmente me acarreará, o un comportamiento que a otro no le puede parecer correcto, pese a que siempre seremos políticamente incorrectos a los ojos de alguien, para otros es una forma de vida…
“Carpe Diem” ¡Vamos a hacer de todo! Que no… que el mundo está cegado, que te estás plasmando, que estás creciendo desde que te engendras hasta que falleces estás en un continuo crecimiento en todas las dimensiones, no hagas el tonto… Eso debería llamarse conciencia y debería estar en cada PERSONA, para que no se convirtiese en un NÚMERO ni tampoco tuviese la necesidad de tatuarse por fuera lo que por dentro no ha sido capaz de tatuarse en sí mismo.

(Aclaro que esto no es una crítica a los tatuajes, es una metáfora)

Que no se os olvide tatuaros un paso cada día.
Que no se os olvide no pasar del camino.
Que el camino es lo importante.
Que el vivir es caminar.


Por último hoy os dejo una película que vi hace poco y que volveré a ver dentro de poco sí o sí.
No os hablo de ella, os dejo el tráiler ¡y un 101% de recomendación!

“Un guerrero no se rinde ante lo que le apasiona, encuentra el amor en lo que hace”

martes, 6 de marzo de 2012

Tatuaje - JJ

Algo que pasa, que se siente, que se piensa. Algo que te marca para siempre.

Algo que va más allá de un aparato que zumba e introduce pigmentos en tu epidermis.
Algo que significa más allá de lo que aparentemente muestra, más allá de lo que parece ser.

Hablar por hablar, al igual que sentir sin pasión o llevar una imagen en la piel sólo porque mola, es más o menos igual, en el sentido de que es algo superfluo y superficial.

Y, de repente, me surge una pregunta: ¿qué es la vida?
¿Qué es la vida sino el proceso de tatuar el alma?
Los eventos importantes en la vida dejan marcas profundas. Son los trazos gordos que dibujan la silueta.
La primera vez que tus labios y los de la persona que te gusta se encuentran y se acarician.
La primera vez que tu mirada se cruza con la desesperación de alguien que para dar de comer a sus hijos no ve otra opción que pedir caridad en el metro.
La primera vez que unes tu cuerpo al de una persona a la que amas y que te ama.
La primera vez que ves a un ser querido sabiendo que es la última vez que va a poder quererte de viva voz.

Pero no todo son primeras veces, aunque haya una primera vez para casi todo.
El problema de las primeras veces cuando te marcan de esa manera, es que las últimas veces (pues todo lo que tiene principio termina teniendo fin).
Los eventos importantes de la vida no son únicamente primeras y últimas veces. Si la pasión nos acompaña, cada paso se puede convertir en un gran momento.

Y luego están los detalles. Todo, por superfluo e irrelevante que parezca nos va haciendo mella. Nos va desgastando, como el agua que gota a gota llega a perforar la roca más resistente. Pero también todo, por superficial y poco importante que parezca nos va construyendo, como el agua que gota a gota va dejando sedimentos hasta formar una montaña. Así, los detalles colorean el dibujo que simultáneamente se va conformando con los trazos gordos.

La vida es un tatuaje que nunca está terminado. Verlo como algo estático sería un error. La vida inmutable no es vida, sino muerte. La estabilidad es algo en cuyo nombre se han cometido verdaderos actos abyectos.
También en pos de ella se han realizado grandes descubrimientos.

Un verdadero tatuaje no es un adorno, no es algo para simplemente verlo. Es algo que forma parte de nosotros, somos nosotros o parte de nuestra esencia en mayor o menor medida.
Y el mío tiene forma de una tortuga con una clave de sol grabada en el caparazón. Y muchos, muchos colorines. ¿El tuyo?