miércoles, 8 de febrero de 2012

Ruido - JJ

Ruido. Chirriante, agobiante, molesto. Me refiero a ese ruido que no nos permite focalizar nuestra atención.
Todos hemos vivido una situación igual o similar a la de tener que ponerte a leer, estudiar, escribir... pero ser completamente incapaz de centrarse.

Respecto a ese tipo de ruido no hay mejor narrador y filósofo que vuestra memoria y los sentimientos que se despierten ante esos recuerdos. Yo vengo a divagar sobre un tipo de ruido que es más... suave, placentero. Pero a mí modo de ver es el causante de pasarnos gran parte de nuestra vida sin vivir.

Me explico: vivir, sin usar términos metafísicos, es vivir. Es decir, estar aquí, ahora. No vivir pensando en el pasado ni en el futuro.
Lo cierto es que no solemos disfrutar de la mayoría de actividades que realizamos cotidianamente. Al barrer, al fregar los platos, al ducharnos, al ir a nuestro lugar de estudio o trabajo... solemos dejar a la mente correr, volar, de aquí para allá, como un niño que no se puede estar quieto.
Ojo, que ni estoy diciendo que fregar sea un disfrute equiparable a un masaje bien dado, ni estoy diciendo que pensar y reflexionar sea contraproducente o infantil.
Me refiero a esa incapacidad que tenemos los seres humanos a la hora de centrarnos en una cosa. ¿Cuántas veces habré ido a por pan y de repente estaba en casa con las barras y sin ser plenamente consciente del trayecto?

La atención y la concentración son características de una mente firme, fuerte y estable. Y el ser humano es un ser vago y que tiende a hacer el mínimo siempre, siempre cambiante al son que marque el viento que sople más fuerte. Pero la atención y la concentración se pueden cultivar. Y no con fuerza de voluntad ni con técnicas especiales, como mucha gente cree. La fuerza de voluntad y las técnicas sirven, claro está, pero no son mágicas. Si obligas a tu mente a estar concentrada a la fuerza, la concentración será muy débil y tarde o temprano (más temprano que tarde) se quebrará.

La atención y la concentración han de surgir de manera natural. Han de crecer gradualmente (no me refiero a lentamente, sino a que tiene que ir creciendo pasando por todo el camino). Y esto, ¿cómo?
Siendo feliz. Una persona feliz se concentra y una persona que se concentra es feliz. Parece simplón y hasta tautológico, así que ahondaré más en la cuestión.

En muchas culturas hay mitos o historias similares, que cuentan como un rey -o emperador, príncipe, noble, rico- va a visitar a un sabio. Durante la conversación surge una pregunta: ¿quién de los dos es más feliz?
Siempre pasa que el rey cree que sin duda él debe ser el más feliz, ya que dispone de palacios, castillos, riquezas, mujeres, hijos... Y siempre el sabio, que no suele tener más que la ropa que lleva puesta y un cuenco para comer y beber, mete en vereda al rey, ya que le llama la atención sobre el hecho de que para ser feliz no hay que mirar fuera de uno mismo, ni dentro. Simplemente hay que disfrutar cada instante.
Sin duda, planificar el futuro y tener claro lo que se quiere hacer y a qué se aspira es algo bueno. Dejar de vivir en el presente y vivir en esas ensoñaciones no. Recordar el pasado, dejar que cicatricen los malos recuerdos y aportar buenos sentimientos a tu espíritu con los buenos es sano, te equilibra como persona el hecho de poder estar en paz contigo mismo, pero vivir en el pasado, normalmente amargado por antiguos recuerdos que sabes que no volverán, en lugar de vivir el presente, viviendo nuevas experiencias…

Muchas veces pasamos la vida viviendo en el futuro, y cuando tenemos madurez suficiente para darnos cuenta de que teníamos que haber estado viviendo el presente decimos eso de “si yo tuviera tantos años menos sabiendo lo que sé…”, y pasamos a vivir en el pasado. ¿No es más sencillo vivir el presente?
Como siempre, la distancia entre sencillo y fácil es enorme. El camino en sí es sencillo, es más o menos lineal, sin curvas cerradas ni desviaciones mejores o peores, pero recorrerlo es otro asunto. No es fácil vivir el presente. No es fácil vivir el presente sin condenar el futuro y sin olvidar el pasado.

Cuando se consigue estar concentrado en lo que se hace, piensa, siente en el momento actual de manera natural, es cuando una felicidad (a falta de una palabra mejor) también nace de manera natural y sincera dentro de nosotros.

Toda aquella persona que lea esto, sabrá de la existencia del ruido. Y también de la existencia de la inspiración. Cuando no nos concentramos es cuando nuestra energía fluye de manera errática en múltiples direcciones. Cuando nos concentramos, toda nuestra energía fluye como un río en la misma dirección. Se rompen los diques que tenemos dentro de nosotros, y sentimos cómo una sensación de alegría, o clímax, o como se quiera llamar, nos colma, nos llena.
El frenesí de la escritura.

Puede parecer paradójico que lo que intento explicar aquí, que parece que tiene que ver con una disciplina y una seriedad estrictas, yo crea que lo resumen muy bien unos versos de Javier Ibarra:

“hay quién ejerce su derecho a las ataduras
mas para mí es obligación vivir sin mesura,
hay que perder la compostura
y notar que la vida se nos sale por las costuras”

Y es ese tipo de ruido, el que nos impide concentrarnos en el presente, en la vida, es que más peligro creo que tiene, porque a veces se confunde tener una vida interior plena con tener una vida plena al completo.

"Nada altera mi concentración. Podrías hacer una orgía en mi oficina y yo no miraría. Bueno, quizá una vez."                                                                                                                              Isaac Asimov

JJ Varas

1 comentario:

  1. El ruido a unos nos afecta más que a otros,está claro.Y creo que se debe a los decibelios.Una persona cuyo pasado es más sonoro,más lleno de dolorosos recuerdos,no podrá vivir en el presente tan bien como alguien cuyo pasado es tranquilo,silencioso y que fluyó a la perfección.Por lo que entiendo en tus reflexiones,Jmko,la felicidad no está en el exterior,aunque puede que una parte también,sino en nosotros mismos,y esa felicidad es,como tú dices,la clave de poder ser nosotros quienes controlemos al ruido.Me ha llamado la atención la frase de Isaac Asimov,así que he buscado algo en wikipedia sobre este señor,aquí lo dejo:

    Isaac Asimov (ˈaɪzək ˈæzəməf; en ruso А́йзек Ази́мов -Áizek Azímov-, nombre original Isaak Yudovich Ozimov: И́саак Юдович Ози́мов -Ísaak Ozímov-) (Petróvichi, República Socialista Federativa Soviética de Rusia, 2 de enero de 1920 – Nueva York, Estados Unidos, 6 de abril de 1992), fue un escritor y bioquímico ruso, nacionalizado estadounidense, conocido por ser un exitoso y excepcionalmente prolífico autor de obras de ciencia ficción, historia y divulgación científica.En cuanto a su filosofía,la wikipedia señala que fue racionalista y humanista.

    He averiguado algo más:la película "Yo,Robot",protagonizada por Will Smith en 2004,es una adaptación de la obra creada por Isaac y publicada en 1950.Ahí queda la cosa.

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