martes, 24 de enero de 2012

Metas - JJ

¿Qué es una meta?
Una meta es un objetivo, es algo por lo que luchas.
Se puede luchar para tener o para ser, si se quiere hacer algún tipo de distinción, pero tener siempre es reductible a ser, ya que si se desea poseer riquezas, se lucha para ser rico.

Solamente hay una condición previa, decisiva y obvia: la meta debe ser o representar algo que no se tiene o que no se es, ya que no se desea conseguir lo que ya se tiene o lo que ya se es.
Siguiendo con el anterior ejemplo, si la meta es poseer riquezas -o ser rico- es porque se está insatisfecho con un estado de pobreza.

Pero claro, esto no es tan sencillo como parece, y menos cuando se aplica a una meta a nivel espiritual. Y con espiritual no me refiero a algo elevado, sagrado ni alejado de la vida cotidiana, me refiero a la vida normal, la del día a día, de cualquier persona.
Cualquier problema que se pueda tener se puede reducir a la infelicidad, bajo una forma u otra.
De modo que intentamos huir de la desdicha y alcanzar la felicidad. Esto es, la felicidad como meta.

Durante toda la vida estamos buscando la felicidad de un modo u otro. Nadie busca el sufrimiento y la infelicidad, todo el mundo busca su felicidad. La mayoría de la gente, si es sincera consigo misma, debe admitir que su vida es un estado fluctuante de más o menos disgusto e insatisfacción, interrumpido por momentos de felicidad y alegría que hacen olvidar temporalmente el descontento y el malestar.
Y, como todos sabemos, fracasamos, porque la felicidad no es un estado eterno sino temporal.
¿La alternativa? Sencillamente ser conscientes.

Al ponernos la meta de ser felices, nos imaginamos así, en vez de vivir en el presente, centramos nuestra atención en algo que no existe. Establecer metas es un sustituto de la atención, del autoconocimiento.
Sea cual sea nuestro problema nos ponemos la meta de ser felices. Establecemos incluso los pasos que tenemos que ir dando. Y siempre, tarde o temprano, nuestra decisión flaquea. Sencillamente porque tratamos los síntomas en lugar de la enfermedad. No podemos escapar de la infelicidad siendo alegres. Necesitamos ser conscientes de que sufrimos y observar ese sufrimiento más a fondo. Debemos comprender la causa de la infelicidad, comprenderla plenamente, y no sólo de manera intelectual, sino con todo nuestro ser.

Se podría decir que los momentos tristes y difíciles de nuestras vidas abren heridas. Y deben cicatrizar. Enfrentarse a la realidad y ser conscientes de ella puede ser duro, y si no estamos en un estado que nos permita prestar atención a la realidad y sobrevivir no es plan. Pero tarde o temprano se ha de tomar el camino duro: enfrentarse. La heridas cicatrizarán, y las cicatrices formarán parte de nuestro ser, y dolerán de vez en cuando. Cuando miremos esa cicatriz sin que se abra y sangre, será cuando hayamos superado totalmente el problema.

Así pues, si se quieren conseguir las metas, no hay que dejar de ser conscientes, de prestar atención a cada paso, de ser constantes. Pero aún existe un peligro: confundir los medios con la meta. Los medios nunca podrán ser una meta en sí mismos. Cuando alcancemos la meta, los medios sin duda nos habrán servido para llegar hasta allí, pero ahí se quedan. Es la meta lo que realmente importa.

El hecho de que los medios nunca serán fines no entra en contradicción con el hecho de que las personas muchas veces vean los medios como fines, incluso sin darse cuenta. El mejor ejemplo quizá el la religión, y me refiero sobre todo a las religiones cuya meta es la felicidad, que presentan un "premio" es una eternidad de gozo y alegría y que se consigue creyendo en unas determinadas cosas y haciendo determinados ritos. Lo que ha terminado pasando es que mucha gente se aferra a esos ritos y esas creencias como si fueran la felicidad en sí misma.

Lo que estoy intentando decir ya lo dijo Buda hace mucho:
"Mi enseñanza es sólo un método para experimentar la realidad, no la realidad en sí misma, de la misma manera que el dedo que señala la luna no es la luna. Una persona inteligente utiliza el dedo para mirar la luna, aquél que quede apegado al dedo, nunca verá la luna. Mi enseñanza es como un bote que se utiliza para cruzar el río. Sólo un tonto cargaría con el bote habiendo llegado ya a la otra orilla".

JJ Varas

1 comentario:

  1. "Así pues, si se quieren conseguir las metas, no hay que dejar de ser conscientes, de prestar atención a cada paso, de ser constantes. Pero aún existe un peligro: confundir los medios con la meta. Los medios nunca podrán ser una meta en sí mismos. Cuando alcancemos la meta, los medios sin duda nos habrán servido para llegar hasta allí, pero ahí se quedan. Es la meta lo que realmente importa."

    Me quedo con ese párrafo,es el que más me ha gustado de toda la reflexión.
    Curiosos también los pensamientos de Buda.Estoy de acuerdo contigo en que mucha gente confunde,confundimos,vaya,la meta con los medios.

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