domingo, 25 de diciembre de 2011

Fidelidad - JJ

Fidelidad. ¿A quién? ¿A qué? ¿A mí, a los míos, a mi trabajo, a mi patria, a mis ideas, a mis principios?
Palabras. A veces damos demasiada importancia a las palabras.

Tenía preparado un pedante discurso sobre la fidelidad, enfocado en el conflicto ¿Primero yo o primero los míos?, pero eso se ventila rápido. La conclusión es: "Mira a ver no sea que los árboles te estén tapando el bosque". Dicho de otra manera, los humanos tenemos la irritante costumbre de buscar antes más problemas que soluciones para los problemas que ya tenemos. Esto es, a veces nos centramos en problemas que o bien son imaginarios y no nos afectan, o bien no son los que nos afectan, directamente. Es decir, que perdemos muchísima energía en cosas que no importan o que no son lo que realmente importan. O sea, que ni primero tú y luego los tuyos, ni primero los tuyos y luego tú: esto se trata de vivir como mejor se pueda, y para dar lo mejor tienes que estar lo mejor posible, y para eso debes mirar primero por ti, sin dejar de ser buena persona.

La teoría es muy bonita (y si es mía, enrevesada y rebosante de pedantería) pero la realidad... La realidad es más compleja porque se entremezcla todo en una vorágine exasperante donde distinguir entre amor propio y egoísmo es, como mínimo, poco plausible. ¿Entonces? Volvemos a lo mismo: trabajar y esforzarse por estar lo mejor posible y hacer las cosas lo mejor posible. Nos equivocaremos, no daremos la talla, casi nunca cumpliremos nuestras metas, pero el único momento en lo que importa el final es al final, el resto del tiempo sólo importa la actitud que mantienes a cada paso y lo que haces a cada instante.
Para mí es simple (que no fácil), se trata de ser fiel a mis principios y consecuente con ellos, a la vez que coherente con la realidad.

Sólo hay fronteras en el papel. Todas las fronteras, diferencias, atomizaciones, dicotomías... son constructos del pensamiento humano. En la realidad no hay una dicotomía real entre individuo y sociedad dado que ninguna de las dos partes se da sin la otra (y sin el resto de la realidad). Por eso no es primero los míos o primero yo, es todo a la vez.

A veces damos demasiada importancia a las palabras. La mayor parte de las veces, sobre todo cuando se piensa. A la hora de la verdad siempre hacemos lo mismo, o al menos lo intentamos: hacemos lo que podemos.

Yo por mi parte entiendo la fidelidad hacia mí mismo como ser consecuente con mis principios. Y uno de mis principios es buscar el lado positivo de todo, y si no lo encuentro, me lo invento. Las palabras en ese momento tienen su merecida importancia. Si las palabras construyen considerable parte de nuestra realidad... ¿por qué no utilizar palabras como fidelidad para construir una realidad más agradable para nosotros mismos?

Si la vida es lo que somos, lo que hacemos y lo que decimos... ¿por qué no ser, hacer y decir lo que queremos ser, hacer y decir, en lugar de sólo decir lo que queremos hacer y ser?

Atrévete a ser fiel a tus sueños y objetivos, despierta y ve a por ellos. Pasito a pasito.

JJ Varas



2 comentarios:

  1. Para los más pesimistas la vida es ese breve y terrorífico periodo que existe entre una eternidad de inexistencia.Sin embargo,admiro cómo el Sr.Nogales y usted tratan de enseñar a vivir de una forma práctica,aunque para algunos sea difícil de llevar a cabo.Espero que para otros no.Las acciones del ser humano están llenas de coherencias,como bien explica la canción del Chojín...pero es mejor no querer ser como alguien,sino querer ser tú,creo que se podría decir así.Un saludo (veo que cada autor escribe sus propias reflexiones sobre el mismo tema,me parece un método ameno,personal y también muy interesante.¡Un saludo!

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    1. Aclaro esto: las acciones del ser humano están llenas de INcoherencias,se me ha olvidado el prefijo.

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